“Estamos convencidos de que Dios nos ha confiado una misión y un mensaje para la Iglesia y el mundo de hoy.” (PK)








Los apostolados de la Rama de Señoras del Movimiento de Schoenstatt están profundamente enraizados en su espiritualidad mariana, en su compromiso con la Iglesia y en su vocación como mujeres laicas consagradas al servicio del mundo desde la fuerza del Santuario. Aunque pueden variar en expresión según la realidad local o nacional, los principales apostolados de la Rama se articulan en torno a los siguientes ejes:
Apostolado del Ser: testimonio de vida y santidad cotidiana
Es el primero y más fundamental. La mujer de la Rama está llamada a ser Custodia viva de Cristo, es decir, a irradiar su presencia en su entorno familiar, social, laboral, eclesial.
Vive su vocación a la santidad en lo cotidiano, configurando su vida según el ideal mariano de «toda alma, toda entrega, toda pureza», como decía el P. Kentenich. Desde este ser configurado en alianza con María, se convierte en instrumento de transformación del mundo.
Apostolado en la familia
Muchas señoras son madres, esposas o abuelas, y se sienten llamadas a ser educadoras del amor y la fe en el hogar. Promueven la entronización del Santuario Hogar como lugar de encuentro con Dios en la vida familiar. Acompañan a otras mujeres en el fortalecimiento de sus matrimonios y la educación cristiana de los hijos.
Apostolado de formación y vinculación
Realizan talleres, círculos de formación y retiros espirituales para profundizar en la espiritualidad de Schoenstatt y crecer en su vida de fe. Forman a nuevas integrantes, acompañan a grupos y colaboran activamente en la construcción de comunidad dentro de la Rama. Se preocupan de mantener viva la alianza de amor y una vida espiritual sólida y comprometida.
Apostolado parroquial y eclesial
Muchas señoras son activas agentes pastorales en sus parroquias: en catequesis, liturgia, acompañamiento, caridad, formación de laicos, etc. Viven su misión como una forma concreta de «ser Iglesia en salida», como pide el Papa Francisco. Colaboran con sacerdotes y comunidades eclesiales aportando su estilo mariano, acogedor, servicial y fecundo.
Apostolado misionero y evangelizador
Participan o impulsan misiones populares, encuentros con mujeres alejadas, visitas a enfermos, acompañamiento espiritual.
Su estilo es mariano: cercano, materno, delicado y profundamente eficaz. Buscan “ganar corazones para María” y llevar a muchos al Santuario, lugar de gracias y transformación interior.
Apostolado del Santuario y su irradiación
Cuidan y animan la vida de los Santuarios filiales y hogares-santuarios, promoviendo peregrinaciones, actividades y momentos de oración. Promueven la Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina, colaborando con las misioneras y las familias. Organizan jornadas, celebraciones litúrgicas, rosarios, adoración, etc., para fortalecer la vida espiritual mariana.
Apostolado social y solidario
Algunas señoras organizan iniciativas de ayuda social y acompañamiento a personas vulnerables, motivadas por el ideal cristiano de la caridad concreta. Se vinculan a obras de misericordia, voluntariados o servicios específicos en tiempos de necesidad (pandemias, catástrofes, campañas de ayuda, etc.).
En resumen, el apostolado de la Rama de Señoras no se limita a hacer cosas, sino que nace de un ser profundamente mariano y consagrado que se entrega por amor, con fidelidad, disponibilidad y alegría. María es el modelo, el Santuario el punto de partida, y el mundo el campo de misión.
Alégrate Mujer
Dentro de estos apostolados tenemos “Alégrate Mujer” que es transversal a todas las señoras a nivel nacional y se considera el apostolado de la Columna Femenina de Schoenstatt.
El proyecto educativo “Alégrate Mujer”, que pertenece a la Fundación San José, desarrolló el año 2012 una serie de talleres de formación, éstos fueron diseñados por un equipo de mujeres chilenas tras un estudio de los desafíos sociales, laborales y personales que debe asumir la mujer en Chile y en el mundo.
En agosto del año 2012 iniciamos nuestro trabajo realizando un estudio acabado de los diferentes ámbitos de participación y desarrollo de la mujer, el que nos condujo a un diagnóstico más amplio y genuino de la realidad de la mujer en nuestro país.
En la actualidad la mujer está viviendo un tiempo de cambios sin precedentes en relación con el desarrollo e inserción en la sociedad. Nos ubicamos en el centro de ese proceso, lo que nos plantea importantes desafíos que debemos asumir como tal.
Todo lo anterior respaldado por una corriente feminista, que quizás por la diversidad de posturas, ideologías y tendencias deberíamos llamar “feminismos”, términos que estudiados en su conjunto nos podrían llevar a la definición más simple de lo que es ser feminista: un individuo que enarbola esta creencia básica: que las mujeres son valiosas y que es necesario el cambio social que las beneficie.
No obstante lo anterior, creemos que es muy necesario fortalecer la identidad femenina mostrando claramente lo que somos como mujeres, cuál es nuestro aporte en la sociedad, en el mundo laboral, en la familia; aquel aporte que surge precisamente de nuestra propia identidad que nos diferencia del varón y que, por eso mismo, es un complemento necesario en todos los ámbitos de la cultura y de la sociedad.
Las preguntas entonces son: ¿Cuál es nuestro rol como mujeres hoy? ¿Cuál es nuestro aporte, desde lo más propio femenino, para vivir en una sociedad más humana y justa?
Para dar respuesta creamos 4 talleres:
Mujer, Toda Alma
Mujer, Toda Entrega
Mujer, Toda Pureza
Mujer, Tiempo de cosecha
En 2 horas cada sesión, presenciales u online, le regalamos a todas un momento de reencuentro consigo misma descubriendo el gran valor que cada una posee desde su propio ser femenino.
Para mayor información está www.alegratemujer.cl
